
Anoche, mientras hablábamos de cómo estoy o dejo de estar, le comentaba que, efectivamente, de un tiempo a esta parte, me encuentro mucho más agusto, más feliz, más intensa, más YO... Y que con esto conseguía que el día a día fuera mucho mejor y, como consecuencia, que mi actitud y este estado de incandescencia estuvieran en alza. Como un círculo vicioso. Como el círculo de la vida, supongo. Y sin decirle nada pensaba en que el escribir a diario, me parecía (o al menos eso creo yo, no sé si es que trato de escudarme en ello) una buena terapia. Sé que muchas palabras se las lleva el viento, pero sé que otras muchas se quedan fijas en algún lugar, y para mí eso es más que suficiente. Que como he dicho mil veces para mí esta es la mejor manera de gritar en silencio, de sacar todos los demonios que llevo dentro para que luego no me claven su cola puntiaguda dejando marcas como hacen las espinitas que se alojan en la cajita roja. Y no sólo de gritar, sino de sentirme bien, aliviada, satisfecha, cuando reconstruyo los hechos para revivirlos en cualquier momento; de dejar constancia, una pequeña huella de lo que soy, para más adelante mirar hacia atrás y sentir que todo está cambiando....... para bien; de volver hacerlos reales; de conseguir, no sólo tocar la vida con la punta de los dedos, sino de hacerlo con toda la palma. Mano a mano.
Salud..
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